Describir con palabras lo que uno llega a sentir cuando compra un barco
resulta bastante difícil, pues es una mezcla de emoción, satisfacción,
nerviosismo y una profunda y gran alegría. Lo realmente sorprendente
es que por momentos la intensidad de estos sentimientos va variando,
con lo que a veces uno está más nervioso que contento, otras pletórico
de alegría y otras sencillamente sereno y satisfecho…